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lunes, 23 de julio de 2012

Quentin Tarantino y el spaghetti western


La nueva película de Quentin Tarantino se llama Django unchained, y está protagonizada por Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio y Christoph Waltz, y el proyecto cobra sentido si recordamos Django (1966) dirigida por Sergio Corbucci y protagonizada por Franco Nero.

Desde esta película el nombre de Django connota a vengador y violencia. Django es un hombre romántico, para el cual el único sentido en su vida es la venganza y el recuerdo de un gran amor; no obstante su dualidad sangrienta y violenta, representa a un héroe que mata con derecho, pues lo que busca es justicia para los desprotegidos.

Takashi Miike con Sukiyaki Western Django (2007), hace un evidente homenaje a los spaghetti westerns, aYojimbo (1961) de Akira Kurosawa y al tema de la canción original de Django (1961) cantada en japonés, misma que es utilizada por Tarantino en su nueva película. En la película de Miike, Tarantino tiene un papel: Piringo un pistolero violento y sangriento. En muchos aspectos esta gran película de Miike es sumamente violenta, sangrienta y agresiva, con artes marciales, impresionantes, al estilo Bruce Lee contra Chuck Norris, pero con pistolas, ametralladoras y sables. En este sentido son innovadores y perversamente adorables.

Ambas películas, la de Miike y la de Tarantino, hacen referencia al spaghetti western, a la ametralladora Gatling de Django, al baúl arrastrado por la tierra, a la canción de Django, al amor imposible y a la venganza. No por este motivo Django unchained es un simple remake. Es la historia de un esclavo liberado, Django (Jamie Foxx), que busca liberar a su esposa, esclavizada por el propietario de una plantación, Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), para lo cual se entrena por un caza recompensas (Christoph Waltz).

Tarantino va más allá y extiende su homenaje, ya que se ha sugerido y rumorado que hará una referencia explícita al nombrar a sus personajes con los apodos: el bueno (Foxx), el malo (Dicaprio) y el feo (Waltz). De inicio podría comparar las personalidades de Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach, con los protagonistas de Tarantino, por otro lado es muy difícil hacer referencia a personajes que se convirtieron en arquetipos mundiales del western.

Sin embargo, ni en la fotografía, ni en el guión, ni en el diseño de arte –algo que ha caracterizado las películas de Tarantino, entre otras cosas– constato mucha originalidad. La música tampoco es original, retoma el tema deSukiyaki Western Django, y en el trailer no visualizo la violencia ni la venganza, características de la obra de Tarantino, sólo espectacularidad.

Cabe aclarar que meterse tan explícitamente a los homenajes no siempre funciona, habrá que recordar la chafísima referencia de Lars von Trier en el Anticristo (2009) a Tarkovski, en donde la banda sonora, el tema de la brujería y el poderío de la naturaleza por encima del hombre se plasman, pero de una forma confusa y poco novedosa.

En la nueva película de Tarantino es evidente el homenaje que quiere realizar a Sergio Leone, a Sergio Corbucci y a Takashi Miike, no obstante habrá que esperar a ver qué tan buenas y originales resultan estas referencias, porque al parecer son carentes de particularidad.



Heroínas del quehacer amoroso


Todo lo que necesitas es amor, ya lo dijeron The Beatles, Alain Resnais, Woody Allen, Blake Edwards hasta Akira Kurosawa. Las peripecias o el conflicto central de los personajes principales en las películas es toparse con el amor o sentirse amados. Dos heroínas del quehacer amoroso sin duda son Bridget Jones en el Diario de Bridget Jones(2001) y Holly Golightly en Desayuno con diamantes (1961).
TiffanysBridget y Holly no tienen miedo a hacer el ridículo. Mientras la primera se vale de su curvilíneo cuerpo y ropa transparente, para conquistar a su jefe, Holly desayuna una torta con un vestido negro de gala y diamantes frente a una joyería Tiffany’s. Ellas hacen lo que nosotras no hemos hecho ni una vez.
Las premisas básicas en cualquier pelí de comedia romántica son: primero, aprender a amarse a uno mismo; segundo, buscar el amor, pero llega de la manera más inesperada posible. No obstante, ambas películas humanizan al género y enaltecen los vicios natura de la mujer: la moda (Holly) y la culpa por la comida (Bridget), además y por si fuera poco, se burlan de la tragedia de la vida y la revindican de una forma magistral: riéte de la vida que no importa lo que el mundo diga.
Holly es la típica mujer aspiracional (años cincuenta y principios sesenta) que busca independencia y estatus económico, pero se da cuenta que el valor en la vida son los verdaderos sentimientos, tema también en la película Como casarse con un millonario (1953). Sin embargo, Bridget Jones representa, a una mujer más compleja y actual: mayor de treinta años en búsqueda de la felicidad. Pero ¿qué es la felicidad y en dónde la encuentras? Bridget la encuentra en el amor a Mark Darcy y siendo una “reportera respetable”.
De esta forma pienso que en los años cincuenta la mujer comienza a buscar autonomía, estatus en las marcas de ropa, pero primordialmente el amor de una pareja. En el siglo XXI, Bridget demuestra que son tres cosas lo que preocupan al género femenino: el peso, la vida profesional y hallar a esa persona que te ame tal como eres.
Bridget Jones y Desayuno con diamantes, sin duda son un referente para la mujer contemporánea libre, amante de los placeres que la vida regala. Claro, aunque Sex and the city (2008) no es comedia, es más recomendable para aquellas de quienes el objetivo último es el hedonismo y el estilo de etiqueta de París.
Por último, esto podría parecer un soliloquio de una cinefila enamorada del amor, pero no lo es, sólo creo que yo como ellas trato de hacer una comedia de mi vida, por eso hoy voy a hacer algo por primera vez para que la vida me tome por sorpresa.

viernes, 6 de julio de 2012

Cine mudo a ritmo de rock


La Cineteca Nacional lleva a cabo el ciclo de “Bandas sonoras: cine mudo a ritmo del rock" desde el 22 de febrero hasta 22 de diciembre. Donde se exhiben diferentes clásicos del cine silente, acompañados por las partituras de destacados músicos de la escena alternativa independiente. Este ciclo pone de manifiesto la capacidad evocadora de la música y descontextualiza la película de cualquier época, concepto musical, recreando así una estética sonora nueva.
La música  fue escrita, en esta ocasión por Mal’akh mediante su proyecto musical “Animalik”, con este proyecto rompen con las convenciones o estereotipos establecidos, primero por el autor de la obra fílmica y segundo por el estilo que la conformaba en su tiempo, es decir es una reinterpretación de ésta.
“Animalik” escogió, cortos animados clásicos y contemporáneos, de los cuales Mala’kh hizo el diseño sonoro, diferenciándose por una mezcla de música contemporánea y electrónica con elementos folk y rock. Su música sigue un estilo monótono con pequeñas variaciones, divididas en: introducción, climax y desenlace de la narrativa. Su composición en este sentido carece de innovación, no obstante logra la sensación de agradabilidad por la buena sincronía que realizan entre imagen y sonido musical. En la partitura faltaron variaciones de estilos y formas melódicas.
Este tipo de proyecciones de cine silente con música en vivo recuerdan o nos dan una pequeña idea de cómo era ir a ver el cine en sus inicios, a su vez ponen de manifiesto las funciones básicas de la música en el cine, de una forma conciente para quién estudia cine e inconsciente para quién sólo lo disfruta. Un buen espectáculo audiovisual con música en vivo desde la comodidad de la butaca.
Mal’akh recreo la partitura musical de:
  • Pixels (Francia, 2010) de Patrick Jean
  • Solid (México, 2012) de Marina Bala
  • Las ranas quieren un rey (Les grenouilles qui demandent un roi, Francia, 1922) de Wladyslaw Starewicz
  • The History of the World - Episode 16: The Invention of Writing and Its Desteuction(Gran Bretaña, 1994) de Phil Mulloy
  • Bout (Canadá, 2011) de Malcolm Sutherland
  • Malice in Wonderland (Estados Unidos, 1982) de Vincent Collins
  • La mascota (Fétiche mascotte, Francia, 1933) de Wladyslaw Starewicz, Frozen (México, 2012) de Ornella Delfino
  • The Sound of Music (Gran Bretaña, 1992) de Phil Mulloy

martes, 3 de julio de 2012

Carlos, de terrorista a celebridad


Carlos, es la típica película biográfica que vemos en cine. Del realizador francés, Oliver Assayas quien entrega esta mini serie de televisión y la adapta para cine, sobre Ilich Ramírez "Carlos", un terrorista venezolano, miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Que retrata el inconfundible complejo mesiánico de algunos líderes.
Es interesante porque: muestra cómo estaban conformadas las células revolucionarias alemanas; deja entre ver los intereses internacionales y el apoyo económico extranjero que recibe el FPLP. Por ende, plantea los verdaderos intereses del terrorismo: políticos. Denuncia la red de corrupción, a nivel mundial, en los años setenta hasta la caída del muro de Berlín (1989), y la forma en cómo estos terroristas operaban: bajo protección diplomática. Nadie es malo o culpable si la alta esfera del poder lo considera indispensable para sus crímenes de Estado.
El protagonista más que un terrorista es ante todo un mercenario que busca atraer la atención de los medios, para hacerse de fama, y por así decirlo “que todo el mundo sepa que es el súper héroe”. Un personaje sin carisma, sin un ideal político, de quien su fin último es el egocentrismo. 
Carlos, descontextualiza los temas recurrentes en la cartelera comercial: aventura, comedia, acción, ciencia ficción, etc., pues es un filme de denuncia interesante, con un punto de vista ya no censurable por la caducidad del tema. Aunque ahorita nuestra cartelera de cines tiene dos pelís de denuncia: Colosio el asesinato y Gimme the power, no las podría considerar como tal, pues mientras en la primera sólo se basan en un hecho verdadero, ocultan nombres y sólo dan insinuaciones, la segunda reflexiona, sí, pero ambas sólo son unidireccionales y carecen de una crítica profunda con una postura evidente, y cuando se tiene una postura no se comunica más que eso y no la realidad.
La vida del terrorista venezolano, sirve como pretexto para observar cómo se gesta, lo que ahora podría llamarse la actual revolución: el terrorismo, una postura radical, deshumana que nos hace recordar que no todos son caudillos, por lo que es importante reflexionar y conocer bien a los que creemos nuestros líderes políticos o espirituales, según sea el caso.
Ficha técnica
Director: Oliver Assayas
Actuación: Edgar Ramírez, Alexander Scheer, Alejandro Arroyo.
País: Francia-Alemania
Año: 2010
Guión: Oliver Assayas y Dan Frank
Duración: 163 mins.
Clasificación: C

jueves, 21 de junio de 2012

Submarino y las profundidades del yo caótico, de Thomas Vinterberg

Últimamente está de moda retratar a la burguesía en el cine. Sin embargo, existen realizadores cinematográficos que se atreven a ver la miseria humana (tanto económica como emocional). Desde luego es muy complicado hacer entretenido algo tan tedioso, y a lo que sobre todo, tenemos miedo. Tal es el caso de Submarino (2010) la última película de Thomas Vinterberg.

La película que llevó a la fama mundial a Vinterberg fue, La celebración (1998) siguiendo los preceptos Dogma 95 (movimiento fílmico de vanguardia): pureza en el uso del lenguaje cinematográfico, captar la ficción de la manera más real posible, la música sólo puede aparecer de forma diégetica, es decir, como parte de la narración y otra característica que no podemos dejar de fuera es que la película se rodará con cámara en mano. Dogma fue desarrollado por Lars von Trier, Thomas Vinterberg Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen.

La celebración, deja plasmado un asunto que será recurrente o por así decirlo, el conflicto en la obra de Vinterberg: la raíz de cualquier adicción y/o conflicto emocional es la familia y sus grandes secretos. De esta forma continua con Submarino, filme basado en el libro, con el mismo nombre, de Jonas T. Bengtsson. Como en la novela, Vinterberg busca retratar la violencia familiar y las adicciones, en un contexto individualista, donde las circunstancias de vida y estrato socio-económico son lo de menos, lo que importa son los códigos de familia y el sufrimiento emocional de no saber por qué la autodestrucción.

Submarino es la historia de dos hermanos, Nick y Peter, quienes viven una vida de autodestrucción y soledad, atormentados por una tragedia en su niñez. La muerte de su madre provoca que se rencuentren y confronten sus verdaderos demonios, para seguir viviendo o poner un fin a este sufrimiento existencial.

La realización de Vinterberg consigue una narrativa cinematográfica clásica, no obstante continúa con las rupturas vanguardistas en el cine, por ejemplo: algunos Jump-cut en el montaje propuesto por Jean-Luc Gorard en Sin aliento(1960); sigue algunos cánones de Dogma como utilizar cámara en mano, la filmación en lugares naturales (es decir, no en sets), en algunos casos sólo ocupa la luz natural. No obstante, el realizador se preocupa por crear una pelí llena de significantes, situación de gran valor fílmico porque trasciende al valor propio del significado y al espectador lo llena de los significantes propios de la obra.

Por otro lado, la complejidad que muestran los personajes es perturbante, pues, toma un tema recurrente: las adicciones. Mismas que hemos visto reflejadas en las pelís como algo maligno, que se obtienen en la adolescencia por ser un “rebelde”. No obstante los personajes de Vinterberg, rompen con este hito, pues las adicciones se entienden como algo que viene de una raíz familiar.
El director no pretende condenar a los adictos, simplemente muestra cómo una situación familiar puede desencadenar una adicción y volverse inexplicable para quien la posee; pero por otro lado la individualidad y el poder reconocerse a uno mismo, quizá permitirá que se acabe ese ciclo de autodestrucción entre Nick y Peter.

No sabemos realmente hasta donde llegue el Submarino de Vinterberg con su reflexión en conjunto, de quien la vemos, lo que si sabemos es que la capacidad de este director para llegar a las penumbras de la psique mediante la selección correcta de la historia, personajes y la realización de un una narrativa audiovisual impecable, con estilo propio, nos hace recordar que aunque estemos en pleno siglo XXI todavía quedan temas muy profundos en el yo caótico que valdría la pena esnorquelear por un rato.

lunes, 18 de junio de 2012

Kubrick vs Tarkovsky? Nada de eso

La herencia de la religión católica nos ha hecho ver las cosas como buenas o como malas, sometiendo cualquier juicio a la contrariedad. Por ejemplo, durante la guerra fría el choque antagónico de ideales se esparció en el arte, tal es el caso de 2001: Odisea al espacio (1968) de Stanley Kubrick y Solaris (1972) de Andrei Tarkovsky.

Hay un mito clásico: Rusia en contestación a la película estadounidense 2001: Odisea al espacio mandó a realizar una filme, versión rusa, de la carrera espacial, Solaris. Ambas películas están inscritas en el genero de ciencia ficción y narran la vida de astronautas en el espacio.

Sin embargo para mí no es la contestación, se complementan por lo siguiente: 2001: Odisea al espacio, comienza exponiendo los intereses del aparato de Estado detrás de una expedición al espacio; después comienza un viaje mítico al espacio; luego la guerra del hombre contra la ciencia (representada por una máquina). Cuando pasa esta confrontación entre máquina y hombre el astronauta, Dr. Dave Bowman, realiza un viaje intergaláctico-metafísico, sin rumbo, y queda varado en un planeta o galaxia muy lejana al planeta Tierra, simbolizando el eterno retorno.

Por su parte Tarkovsky continúa con el viaje metafísico- intergaláctico que comienza Kubrick, en lo que ambos coinciden: el eterno retorno. En Solaris el Mito de Sísifo, resalta la filosofía de lo absurdo: nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de que creamos. Bajo esta premisa existencialista, el realizador ruso, hace evidente el hecho de la materialización de los deseos más íntimos de los seres humanos a la vista de los demás, deseos reales y no espejismos.

Ambas películas intentan crear una conexión sensorial con el espectador, a partir de una historia sencilla, pero llena de contenido existencialista, su base narrativa son las imágenes y la música. Subrayan de esta manera el poder evocativo de la imagen reforzada por el poder dramático de la música. Mientras Kubrick opta por música clásica que hace “danzar” a sus naves espaciales y nos introduce en un viaje estilístico completamente placentero para nuestros sentidos, Tarkovsky opta por la imagen poética, llena de significados ocultos con música electrónica que altera nuestros sentidos contrastando con encuadres contemplativos.

Tanto Solaris como 2001: Odisea al espacio, en ningún momento fueron antagónicas, se complementan como los símbolos. Ambas películas muestran la constante en el mundo humano, la Tierra: hay unos cuantos preocupados por el poder y las riquezas. Fuera de este hermoso planeta y aún dentro de él no somos nada más que seres humanos capaces de hacer realidad nuestros deseos más íntimos.

martes, 12 de junio de 2012

Lars Von Trier el más apocalíptico de los últimos tiempos

Lars von Trier, generó en Cannes 2011, un gran escándalo por sus declaraciones acerca de A. Hitler: "Creo que entiendo al hombre… No es lo que llamarías un buen tipo, pero entiendo muchas cosas de él y simpatizó con él un poquito. No estoy a favor de la Segunda Guerra Mundial y no estoy en contra de los judíos".

Después de ver Melancolía (2011), su último filme, me queda claro, que es un hombre fascinado por el Apocalipsis y los simbolismo que este encierra. Por consiguiente pienso que la declaración que hizo en Cannes, puede leerse de la siguiente manera, después de ver esta película: Es un hombre que cree que la humanidad es mala, por naturaleza, y por ello busca eximirse de una u otra forma, ya sea a través de la religión, de la ideología, por un poder sobre natural que redima sus culpas (Anticristo, 2009) o mediante el poder del cosmos, como sucede en Melancolía.

Melancolía es protagonizada por Kirsten Dunst y Charlotte Gaisnsbourg, esta última parece ser la musa de sus últimas obras cinematográficas. El tema, me recuerda muchísimo, a la película de Ingmar Bergman, Persona (1966) en la que dos mujeres se encuentran en medio de la naturaleza y la concientización del verdadero yo de cada una de ellas se disuelve porque no hay fortaleza en los sentimientos ni consistencia en sus personalidades, el estar expuestas a la soledad y a la inmensidad de la naturaleza quedan inciertas, como seres pequeños incapaces de decidir su destino.

Melancolía, es aún más apocalíptico que Anticristo, porque es la historia de dos hermanas que en la soledad y en el aislamiento de la sociedad exploran sus más íntimos miedos y sentimientos, contraponiendo sus personalidades, no obstante, la debilidad de carácter y la hipocresía de la sociedad quedan expuestos ante la amenaza del choque de un nuevo planeta, Melancolía, contra la Tierra.
Lars von Trier hace una bella metáfora de lo que Melancolía, el planeta nuevo, le puede hacer a la Tierra: simplemente acabar con la vida. La melancolía es la tristeza vaga, permanente y profunda que siente un ser humano, ya sea por causa física o moral, y que hace que el sujeto que la padece no se sienta a gusto ni disfrute de la vida.

Los poemas visuales que elabora Von Trier, son una especie de viaje metafísico comparado con 2001: Odisea al espacio (1968) de Stanley Kubrick o El árbol de la vida (2011) de Terrence Malick. La música de fondo que ocupa es de la ópera de Richard Wagner: Tristán e Isolda, una ópera llevada por la pasión, el odio, la traición, la muerte y el amor. Nada más dramático para enmarcar un poema visual destinado al Apocalipsis.

El manifiesto de von Trier en sus últimos trabajos es: la inconsistencia y contradicción emocional de los seres humanos y la conexión que existe con la naturaleza, siendo ésta capaz de evocar las realidades más ocultas de nuestra psique hasta destrozarnos o redimirnos. De una u otra forma von Trier, exacerba sus miedos y los remide en Melancolía, demostrando que el fin del mundo no existe, es una mera suposición terrenal o quizás una condena antinatura.