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sábado, 11 de abril de 2015

El sueño americano es sólo para los estadounidenses

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Por Jimena Ladu

Emigrar a los Estados Unidos de Norte América es la aspiración de muchos de nuestros paisanos que se dedican al campo o el trabajo de albañilería. Esto se debe a la falta de calidad de vida de nuestro país, más específicamente a uno de los sectores productivos más rezagados, el campo. No obstante, nuestra vecindad con el país del norte nos tiene maniatados tanto por la migración como por el narcotráfico.

El cine mexicano ha tratado de retratar la realidad de los migrantes mexicanos y de los centroamericanos: La jaula de oro (Diego Quedamada-Diez, 2013), 7 soles (Pedro Ultreras, 2008), Sin Nombre (Cary Fukunaga, 2009), Norteado (Rigoberto Pérezcano, 2009), El jardín de Edén (María Novaro,1994), La ilegal (Arturo Ripstein, 1979), por mencionar algunas. Por otro lado, tenemos las películas que describen los daños sociales que absorbemos por el paso de droga de nuestro país a el otro lado del río Bravo: Miss Bala (Gerardo Naranjo, 2011), Heli (Amat Escalante, 2013), El infierno (Luis Estrada, 2010), Narco cultura (Paul Schwarz, 2013).

Lo que no ha quedado claro es que el sueño americano es exclusivamente para los estadounidenses. Los mexicanos que logran pasar para allá obtienen los trabajos con los sueldos más bajos (claro habrá excepciones), pero la gran mayoría vive en los barrios para latinos, comparten un pequeño espacio entre varios; los que logran tener una familia y que sus hijos obtengan la Green card muy difícilmente tendrán acceso a la universidad, pues todas tienen cuotas altas. Es decir, los mexicanos están destinados a pertenecer a la gran mayoría que sostiene la económica estadounidense, pero no podrán gozar de ella. 

Por otro lado, los trabajadores mexicanos que obtuvieron la nacionalidad estadounidense y gozan de una pensión por trabajar décadas en una misma empresa y en un mismo puesto, o bien viven limitadamente en EEUU o se regresan a México para vivir holgadamente. La calidad de vida en el país del norte es muy alta, por ende, así cuesta. Los que lograron ser asalariados y ciudadanos, pueden vivir en un país de primer mundo pero no gozar de éste, pero los que no lograron la nacionalidad pasaran por el peligro de regresar a su país con las injusticias de las autoridades y los peligros humanos de las fronteras.

El sacrificio de estos mexicanos ilegales tiene beneficios para nuestro país: “Los recursos que nuestros compatriotas mandan a sus familias en México, las remesas familiares, se han constituido como la segunda fuente de divisas del país, sólo detrás del petróleo.”[1] Sin embargo, el costo de seguridad por el narcotráfico, la droga que cruza a los EEUU, significa un gran gasto y problema de seguridad “En el periodo 2000-2005 el gasto público real en seguridad se contrajo en 10%, mientras que en el periodo 2006-2010 creció en 78 por ciento. De este gasto total en seguridad, 54% se canalizó a los estados y municipios, 39% a la federación y 7% restante a los fondos, transferencias y subsidios relacionados con la seguridad, como el Fondo de Aportaciones en Seguridad Pública, el Subsidio para la Seguridad Pública Municipal, el Fondo para el Fortalecimiento Municipal y fondos metropolitanos.”[2]

Ni las cifras ni el cine pueden transmitir lo que realmente es ser migrante o ser mexicano en este país. Basta recordar el comentario, en “broma” que lanzó Sean Penn, en la entrega de los Oscars 2015, al dar a conocer que Alejandro González Iñárritu, un mexicano, ganó el Oscar. La desigualdad social, la discriminación y el racismo es algo que se vive, pues para los “gringos” siempre seremos subdesarrollados, con esa visión particular del salvaje, del colonizado. Quizás por eso el director de cine Diego Quemada-Diez, llama a este país para los migrantes La jau



[1] Manuel Guzmán M., Migración y remesas [en línea], México, periódico El Economista, 02 de abril de 2015, Dirección URL: http://eleconomista.com.mx/mercados-estadisticas/2013/08/06/migracion-remesas [consulta: 11 de abril de 2015].
[2] Ruth G. Ornelas, Narcotráfico en México un enfoque económico [en línea], México, periódico El economista, 03 de agosto de 2012,  http://eleconomista.com.mx/sociedad/2012/08/03/narcotrafico-mexico-enfoque-economico [consulta: 11 de abril de 2015].

miércoles, 25 de febrero de 2015

El otro... ¿Por qué se aplaude tanto que un mexicano gané un Oscar?


Por Jimena Ladu

Muy sencillo, al no pertenecer a un país "desarrollado" la mayoría con pensamiento occidental, inconscientemente se pregunta: ¿cómo es posible que un mexicano "subdesarrollado" alcance el éxito en una industria donde compiten los más letrados, por así decirlo, en el arte o la técnica de hacer cine?

Pues sí efectivamente, nuestros gobiernos han menospreciado, históricamente, el
cine mexicano, tanto por su talento y por su poder de denuncia. Excepto en la época de oro del cine mexicano, en donde los apoyos a nuestro cine fueron de parte de Estados Unidos.

Ahora bien me gustaría enumerar el impacto que tiene, desde mi punto de vista, el discurso de Alejandro González Inárritu en los Oscars:

1. Aunque existe discriminación y racismo por el hecho de ser mexicano, si existe talento se valora más en otros países y se premia, ya que en el nuestro se limita a estímulos gubernamentales o becas.
2. Los comentarios de broma o en serio sobre migración de mexicanos a los Estados Unidos demuestran que existe un malestar al otro, al colonizado ¿por qué ha de ser premiado un individuo perteneciente a un país subdesarrollado si nosotros los que premiamos somos desarrollados?
3. El discurso de González Inárritu manifiesta: la problemática de ser mexicano en nuestro país y en el extranjero.
4. Realmente ocupar un discurso de agradecimiento personal para hablar de nuestro mal gobierno, refleja la incomodidad, injusticia y censura en nuestro país.

En pocas palabras, ser el otro, el colonizado, sigue siendo un malestar tanto para el colonizador como para el otro, el salvaje[1]. Lo que llama la atención es que la denuncia social alcanza a medios internacionales y no sólo locales, pues todavía sabemos que somos dependientes de los países colonizadores, de una o de otra forma, lo que demuestra nuestra colonización actual.

La pregunta es: ¿hace falta que un una extranjero nos diga que los mexicanos podemos hacer cine para que entonces lo reconozcamos nosotros?



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[1] Freud considera que hay hombres más cercanos al estado primitivo que los europeos “Tal es el juicio que nos merecen los pueblos llamados salvajes y semisalvajes, y la vida psíquica de estos pueblos adquiere para nosotros un interés particular cuando vemos en ella una fase anterior, bien conservada, de nuestro propio desarrollo.”


martes, 10 de febrero de 2015

Whiplash y los límites existenciales

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¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en el rigor y presión al que está sometido un músico de conservatorio? Honestamente, yo sí, pero jamás me imaginé cómo era hasta que vi Whiplash (2014). Esta película es un homenaje al jazz en el cine, que se sirve de la vida de Andrew Neiman (Milles Teller), un estudiante baterista de jazz obsesionado con Jo Jones, Buddy Rich y Charlie Parker. Al conocer al director de orquesta de jazz del Consevatorio, Terence Fletcher (J. K. Simmons), Andrew comienza a practicar más hasta ser elegido por Fletcher.

La música va de la mano con la obsesión de Andrew de ser el mejor baterista de jazz después de Buddy Rich y con el método de enseñanza de Fletcher, quien cree que los alumnos logran sobresalir mediante un método de enseñanza de humillación y miedo. Lo cual lleva al extremo emocional a los alumnos que pertenecen a su orquesta, pues están amenazados y son maltratados si algo no suena de acuerdo a su tempo.

Esta película por mucho nos demuestra la pulcritud de: un buen guión que incluye psicología de los personajes bien establecidos; buenas actuaciones; buena dirección; impecable fotografía y excelente manejo de la música en el cine, donde ésta es resaltada no sólo por el ritmo del montaje sino por la dirección de los actores.

¿Por qué ir a ver está película? Primero porque sale de todos los clichés obsesivos en el cine de cómo es un artista, para convertirse en drama realista dibujado por la música y su perfección; segundo es una película que demuestra como el cine y la música tienen un pacto de armonía y discreción, que revela el estado de animo de los personajes y la estética del montaje; tercero y último, la fotografía, las actuaciones y el guión son tan realistas pero tan bien cuidadas y mezcladas entre sí que hacen una perfecta película homogénea estéticamente.

Su director es Damien Chazalle, de origen estadounidense, dirige y escribe su primer película, también de jazz, Guy and Madeline on park Bench (2009). Escribe guiones de género thiller, como El último exorcismo parte II (2013) y Grand Piano (2013), también de un músico pianista. Su trabajo anterior como escritor y director revela dos cualidades en su cine: su gusto por la música y el suspense, ambas contenidas en Whiplash.

Explorar los miedos y obsesiones de un artista siempre ha sido un tema recurrente en el cine, incluso ha sido exagerado, pero ha contribuido a crear el mito del artista. No obstante Whiplash, describe a un estudiante que no tiene pena ni gloria en el mundo, simplemente esta encaprichado (como muchos jóvenes), por no pasar a la historia y ser reconocido mundialmente, ya que no hay mayor desgracia que pasar al olvido ¿Será cierto? O simplemente no entendemos nuestros límites existenciales.

Ficha técnica

Director y guión: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz
Fotografía: Sharone Mier
Reparto:  Miles Teller, J. K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser.


jueves, 23 de enero de 2014

El lobo de Wall Street y el Lobo del cine

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En definitiva el cine estadounidense no sería lo que es sin Martin Scorsese. Digo seguiría existiendo pero los cineastas estadounidense que contribuyeron al cine de autor y a una narrativa diferente en Hollywood fueron Scorsese, Roman Polanski, Robert Altman, Brian De Palma, Steven Spielberg, George Lucas, William Friedkin, entre los que aparecen en mi mente. 


La construcción de la industria Hollywoodense no dista de ser un lobo. Desde los años treinta se ha dedicado ha ganar mercado y con esa visión colonialista de la industria cultural a plasmado de manera cínica y grosera la esencia (errónea) de otros países. No obstante, ha logrado superar la censura argumentado en sus películas “no lugares”, epílogos morales occidentales, superioridad estadounidense tanto en lo militar, cultural y económico.

El caso que llamó mi atención fue el de Cinesa y Kinépolis (exhibidoras españolas) que renunciaron a exhibir la última película de Scorsese “El lobo de Wall Street”, debido a las altas tarifas que exige Universal[1]. Caso que reflexiona si es el público el que escoge lo que consume o la industria la que obliga a consumir. Ojalá los países respetaran sus industrias culturales, a su público y pusieran las reglas a las distribuidoras estadounidenses para entrar a los mercados de otros países. Por su puesto México debería tener más dignidad.

La película de “El lobo de Wall Street” ya un éxito en taquilla y en los distritos financieros de Londres, “un buen número de bancos, bufetes de abogados, corredurías de bolsa y asesorías financieras han organizado pases privados de la película.”[2] Sin embargo, es por mucho un refrito de Scorsese, es una copia de Goodfellas (1990). Su voz en off ya un recurso agotado y las viejas fórmulas de sus películas de mafiosos, lo reiteran como un conocedor del género y creador de un nuevo estilo, diferente al de Francis F. Coppola en “El padrino” (1972). 

En esta ocasión Scorsese se aprovecha del morbo y el ritmo frenético de su montaje, aún así a la mitad de la película ya no aguantaba estar sentada en la butaca pues seguía viendo drogas, sexo y excesos. No es la gran película pero si retrata el mundo consumista y sin remordimiento en el que vivimos, basta observar el lobo de Hollywood y el éxito que ha tenido en los sectores financieros en donde Jordan Belfort es ya un Dios.

Ficha técnica

Título: El lobo de Wall Street
Título original: The Wolf of Wall Street
Dirección: Martin Scorsese
Guión: Terence Winter

País: Estados Unidos
Año: 2013
Duración: 165 min.
Género: Criminal, Drama, Biográfico
Distribuidora: Universal Pictures
Productora: Appian Way, Warner Bros. Entertainment
Producción: Emma Tillinger, Leonardo DiCaprio, Martin Scorsese


lunes, 8 de julio de 2013

Dogtooth, entre la perversidad y la inocencia

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DoogtoothMi experiencia con el cine griego, no ha sido muy amplia. Sólo recuerdo dos películas que me impactaron: “Strella más que una mujer” (Panos H. Koutras, 2008) y “Dogtooth” (Giorgos Lanthimos, 2009). Ambas películas muestran a una sociedad inmersa en la doble moral y en la perversión.
La que más me gusto, por mucho, fue “Dogtooth”, con una historia parecida a “El castillo de la pureza” (Arturo Ripstein, 1972). Estos filmes cuentan la historia de un padre que no permite que su familia salga a la calle por ningún motivo. No obstante, dejan al descubierto que los instintos sexuales son naturales y que la represión de cualquier instinto sexual lleva a la perversión.
“Dogtooth” es una historia inteligente y asombrosa. El tema es detestable y trágico, no obstante, la construcción perfecta de significantes, logran que la interpretación del espectador intuya que el Padre (Christos Stergioglou), es retratado con las características de un líder de secta: está sometido a tendencias impulsivas sadomasoquistas; posee un perfil sádico que demuestra dependencia de sus dominios para sobrevivir psíquicamente; tiene una personalidad paroide que se basa en deseos y temores como: la persecución, a la injusticia, deseos de tipo erótico y delirio de grandeza.
Dentro de esta dinámica logra que sus tres hijos sean ajenos al mundo exterior y logren vivir así en un casa de la que nunca salen y no conocen la vida exterior. Instalados en un mundo perfecto, creado por su Padre y ambientado por el director de arte de una manera minimalista y pulcra, en donde el blanco y los colores neutros reflejan la falsedad de la pureza; el vestuario de niñas para mujeres adultas y los grandes espacios, hablan de la ambigüedad de tiempo.
Con una dirección de cámara sencilla y unas actuaciones complejas, se logra una dirección impecable, sin morbo, precisa e inesperada, que logra retratar los trastornos psicológicos y la incongruencia en la que puede vivir un ser humano aislado. Después de todo un hombre no es una isla.